“El progreso no es un destino al que se llega por azar; es un edificio que se construye día a día con la tiza del maestro, la visión del líder y el alma del estudiante. Un célebre pensador recordaba que la verdadera prosperidad de una nación no reside en sus riquezas materiales, sino en la calidad de sus aulas. Al abrir este solemne acto, quiero invitarles a mirar el pasado con gratitud y el futuro con ambición académica. Que la palabra que hoy se vierta en este recinto sea el combustible para que nuestras autoridades y docentes sigamos guiando a las nuevas generaciones hacia el desarrollo y la grandeza institucional.” (Anónimo)
La historia de las grandes instituciones no se escribe con el azar del tiempo, sino con la precisión de los hitos que marcan su trascendencia. Hoy, al conmemorar con legítimo orgullo el cuadragésimo sexto año de vida institucional, la Unidad Educativa “Mariano Suárez Veintimilla” detiene el tiempo para repasar las páginas de su bitácora histórica, rindiendo un justo tributo al pasado y proyectando un futuro de gloria imperecedera.
Distinguidas autoridades, dilectos docentes, personal administrativo, Departamento de Consejería Estudiantil, estimados trabajadores de servicio, queridos estudiantes, padres de familia, invitados especiales y comunidad ibarreña.
Nuestra memoria institucional nos traslada con exactitud al 8 de septiembre de 1980. Aquel día, mediante el Acuerdo Ministerial No. 16150, el Ministerio de Educación y Cultura aprobaba oficialmente el funcionamiento del Colegio de Ciclo Básico “Mariano Suárez Veintimilla” para el régimen Sierra. Nacimos con la característica de ser una institución mixta, arraigada en el corazón del Barrio El Empedrado, en la parroquia El Sagrario de este cantón Ibarra. Iniciamos nuestra marcha con un presupuesto de $570.000 sucres y portando con honor el nombre de un ilustre otavaleño, político y expresidente Constitucional de la República del Ecuador, don Mariano Suárez Veintimilla.
Con las inevitables incomodidades de toda obra que empieza a edificarse, las labores educativas se inauguraron formalmente el 15 de octubre de 1980 en las aulas de la Escuela “Ciudad de Ibarra”. Bajo el liderazgo de nuestro primer rector, el profesor Manuel Báez Ruano, se abrió el primer curso dividido en dos paralelos, acogiendo a 56 alumnos pioneros: 16 valientes mujeres y 40 jóvenes hombres dispuestos a superarse.
La juventud marianista, siempre visionaria, aspiraba a nuevas perspectivas laborales. Es así que el Ministerio de Educación, mediante la Resolución No. 1963 del 16 de noviembre de 1983, autorizó el funcionamiento del Primer Curso de Ciclo Diversificado del Bachillerato Técnico en Comercio y Administración, en la especialidad de Informática. Esta vocación tecnológica se ratificaría y transformaría posteriormente en la especialidad de Computación, a través de la Resolución No. 710 del 7 de octubre de 1986.
Ante la falta de un edificio propio, la institución vivió un peregrinaje de fe y templanza. El 9 de septiembre de 1986, el Colegio pasó a funcionar en las instalaciones de la Escuela “Luis Leoro Franco”, y posteriormente encontró cobijo en la Escuela “Aida León de Rodríguez Lara”. Aquel andar errante culminó victoriosamente el 7 de octubre de 1993, día en que se materializó el sagrado objetivo de contar con un edificio propio, ubicado de forma definitiva en las calles Guallupe 3-25 y Victoria Castello, en el tradicional barrio El Ejido de Ibarra, donde hasta el día de hoy late con fuerza el corazón marianista.
El crecimiento y la madurez nos exigieron transformarnos. El 26 de agosto del 2014, mediante la Resolución No. 296-DP-CEZ-1-2014 emitida por la Coordinación Zonal de Educación Zona 1 y suscrita por el Doctor Wilson Landázuri en estricto cumplimiento del Artículo 25 de la Ley Orgánica de Educación Intercultural (LOEI), se dio vida a nuestra actual Unidad Educativa. Este magno acontecimiento fue el resultado de la fusión de tres pilares históricos de la comunidad: el Colegio “Mariano Suárez Veintimilla”, la Escuela de Educación General Básica “Luis Zuleta Vinuesa” y el Centro de Educación Inicial “Semillitas de Amor”.
A partir de allí, nuestra gestión académica se alineó con paso firme a los más altos estándares legales e institucionales: desde las orientaciones de la Constitución del 2008, el Plan Decenal de Educación 2016-2025, la LOEI y su reglamento del 2011, hasta el Plan Nacional del Buen Vivir y los Modelos de Gestión Territorial, Apoyo y Seguimiento. Abrazamos con rigurosidad los Estándares de Calidad Educativa y el Currículo de Educación Inicial, de Educación General Básica, de Bachillerato en Ciencias y del Bachillerato Técnico en Informática y Dispositivos, cumpliendo fielmente cada acuerdo ministerial, memorando y circular para el mejoramiento continuo de la calidad educativa.
Hoy, sostenidos con orgullo como una institución Fiscal, atendemos las jornadas Matutina y Vespertina con un alumnado Mixto que asciende a la imponente cifra de 1.119 estudiantes. Ofrecemos una formación integral que abarca la Educación Inicial, la Educación General Básica en sus niveles Media y Superior, y el Bachillerato en Ciencias y Técnico en Informática y Dispositivos y hoy con soporte informático en su primer año de bachillerato. Esta colosal tarea es posible gracias al trabajo articulado de nuestras autoridades y docentes, un equipo del Departamento de Consejería Estudiantil (DECE), 1 Docente secretaria y 3 miembros del personal de servicio.
Nuestra Misión es clara: fundamentamos la gestión en el socio-constructivismo, formando estudiantes críticos, creativos, emprendedores e innovadores, comprometidos con su sociedad, territorio, cultura, historia y ambiente. Nuestra Visión nos proyecta como un referente de formación integral y trabajo colaborativo, donde la educación inclusiva y diversificada dota a los ciudadanos de procesos cognitivos, afectivos y emocionales para afrontar una sociedad cambiante.
Hacemos de nuestros principios una práctica cotidiana. Brindamos atención prioritaria, equidad e inclusión a los niños, niñas y adolescentes en situación de vulnerabilidad o con necesidades educativas especiales asociadas o no a la discapacidad. Es una obligación cívica y moral el trabajar en equipo, practicando normas de urbanidad, respeto y ayuda mutua para llevar al pleno desarrollo social y educativo a esta noble institución.
¡Estimadas autoridades y queridos compañeros docentes!
Los números, las fechas y los acuerdos que hoy hemos recordado no son simples datos fríos en un papel; son el testimonio de la entrega de cientos de maestros que, a lo largo de estos 46 años, desgastaron sus vidas en las aulas para levantar lo que hoy somos.
Hago un llamado vehemente y solemne a cada uno de los docentes y autoridades que lideran esta noble institución: en nuestras manos descansa la sagrada responsabilidad de seguir manteniendo encendida la antorcha del saber. Con su apoyo incondicional, su mística de trabajo, su actualización constante y su amor por la cátedra, garantizaremos que las páginas del mañana estén llenas de éxitos aún mayores, de acreditaciones de calidad y de ciudadanos competentes para esta sociedad cambiante.
Que este aniversario sea el renacer de un compromiso inquebrantable. Que el trabajo colaborativo siga siendo nuestra mayor fortaleza. Que las aulas del “Mariano Suárez Veintimilla” continúen siendo el crisol donde se funden los sueños de la juventud ibarreña para transformarse en realidades de progreso para la patria.
Sigamos adelante, unidos como la gran familia que somos, honrando el legado de 1980 y construyendo el glorioso porvenir de las futuras generaciones.
Mariano Suárez Veintimilla
Mariano Suárez nació en Otavalo el 8 de junio de 1897. Fue licenciado en Ciencias Públicas y Sociales, Doctor en Jurisprudencia, realizó sus estudios de Derecho Internacional. Se desempeñó en las siguientes funciones: Diputado por Imbabura, Presidente del Consejo Municipal de Ibarra, Vicepresidente de la Cámara de Diputados, Ministro de Agricultura, Ministro de Tesoro, Presidente del Consejo Provincial de Pichincha, Diputado por Pichincha a la Constituyente de 1946, Electo Presidente Constitucional de la República –1947–, Vocal del Tribunal Supremo Electoral –5 veces–, Vocal y presidente del Ferrocarril Quito-Ibarra-San Lorenzo. Fue afiliado al Partido Conservador Ecuatoriano. Murió en Quito el 23 de octubre de 1980.